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Todos hablamos de estrés, si hiciéramos una encuesta colectiva sobre cual es hoy el origen de nuestros males ésta sería la palabra más empleada.
“Estoy estresado…”, “Esta situación me estresa”, “Soy victima del estrés…”

Incluimos bajo el término de stress innumerables situaciones, pero… ¿qué es el stréss?

Stress deriva del griego stringere que significa “Tensión” y fue usado por primera ves en el siglo XIV por Hans Selye, endocrinólogo Austro Hungaro que investigo en animale seste tipo particular de respuesta orgánica. El stress es un mecanismo fisiológico de homeostasis. En dicho mecanismo se producen diferentes niveles de respuestas, que presentan imbricadas interconexiones, permitiendo la acomodación biológica ante un estímulo (físico o psicológico, real o imaginario, interno o externo). Por lo tanto se trata de un mecanismo fisiológico que todos tenemos y compartimos con los animales , que nos permite responder automáticamente con lucha o huida ante una amenaza. Existe una tercera forma de respuesta que se ve claramente en los animales, que es la de parálisis o freezado.

Imaginemos a un venado tomando agua del arroyo muy sereno, que percibe la aproximación de un Tigre, la recepción de esta información impactara sus sentidos y rápidamente prendera las alarmas internas que determinaran “sin pensar” cual será la mejor respuesta, huir, luchar o hacerse el muerto.

Esta respuesta es manejada por el SNA (Sistema Nervioso Autónomo) que como su nombre lo indica es independiente de la conciencia. Una vez pasado el peligro, nuestro venadito reacomodara su cuerpo con unas sacudidas,(desacrga) y seguirá tranquilamente bebiendo agua fresca del arroyo.

Supongamos ahora que la misma situación le sucede a un humano, la respuesta en principio será la misma pero, la recuperación puede variar, alguien recordara el episodio anecdóticamente, otros no podrán volver a beber de un arroyo, y habrá otros que supondrán haber resuelto el episodio pero a partir de ese momento cada ves que escuchan correr agua comenzaran a sentir taquicardia, sudoración fría, sensación de muerte inminente.

¿Qué pasó aquí? ¿Por qué los humanos respondemos tan variado luego de una situación estresora? algo que nos diferencia de los animales y que es la Corteza cerebral, la parte mas evolucionada del cerebro y que compartimos con algunos monos pero que en su sector pre frontal es solo patrimonio nuestro. ¿Para qué sirve? Es la que da el pensamiento critico o sea aquí es donde se fabrican nuestras creencias, “ soy débil”… “ podría ser mejor “ “nunca podré enfrentar a mi jefe” “ Nadie me va a querer por que soy insoportable“ y así podríamos escribir un tratado.

Pongamos un manto de piedad a nuestra corteza prefrontal, también vivimos experiencias no estresoras y sumamente agradables, quién no ha sentido la caricia de un niño, o disfrutado de un apuesta de sol, o se ha sentido trasportado en un encuentro de amor, o se ha reconfortado al ver nacimiento de un logro personal. Estas vivencia también improntan nuestro sistema de creencias y son bastante reconfortantes.

Los procesos cognitivos (pensamientos y creencias) en los humanos en relación a estas respuestas fisiológicas son variables.

¿Y las emociones qué papel cumplen?
Primero aclaremos de qué hablamos cuando hablamos de Emoción. La emoción es un fenómeno psicofisiologico es una alteración del animo, penosa o agradable y le  permiten a una persona que se exprese ante una determinada situación.
Durante mucho tiempo se pensó que las decisiones se tomaban racionalmente sin que intervengas los estados emocionales , sin embargo Antonio Damasio neurólogo contemporáneo ha planteado un modelo diferente donde las emociones están estrechamente ligadas a las cogniciones y que además son el primer mecanismo para la racionalidad , es decir en lugar de “pienso luego existo” “ siento luego actuó” mas sencillamente , “estoy asustado por que tiemblo “ o “ estoy triste por que lloro”.
Se suele pensar que las emociones aparecen súbitamente y cambian nuestro estado de animo, y no es así, estamos siempre sumergidos en un estado emocional de fondo que nos ocupa la mayor parte de las horas del día.
Damasio describe emociones primarias, miedo, ira, alegría, tristeza, disgusto…. Emociones de fondo , entusiasmo y desanimo y emociones sociales , vergüenza, desprecio,  orgullo  , envidia…
Todas ellas tienen una importante base biológica y vinculadas a la herencia, la cultura puede modelar su expresión  y orientar su manifestación.

¿Y los sentimientos?
Emoción y sentimiento son proceso diferentes, la emoción antecede al sentimiento, la emoción es como un programa interno , que se selecciona por un estimulo al que se le añaden algunas estrategias cognitivas , y generando luego una conducta en la vida.
El sentimiento es siempre una cognición acerca de lo que sucede con la emoción, es decir un pensamiento sobre aquello que nos emociona.
Para que un humano pueda Sentir una Emoción es necesario un estimulo , que sea procesado por redes neuronales ( especialmente diseñadas por la evolución) y que compartimos con otros seres vivos , luego de evaluado el estimulo se dispara la emoción , se ejecuta en la conducta y por ultimo se produce el estado emocional propiamente dicho.
Ejemplo , llego a mi pueblo de la infancia , percibo el aroma de los jazmines , comienzan a llenarse mis ojos de lagrimas , siento nostalgia. Todos estos procesos tiene estructuras neurobiológica que los desencadenan.
Los sentidos (gusto, olfato, visión, tacto y audición) representan los sensores que mandan al cerebro la representación del mundo exterior, mientras que las emociones y los cambios fisiológicos que producen en el cuerpo suelen quedar asociados en el cerebro a las situaciones que las desencadenaron y aparecerán en las circunstancia que el cerebro asocie como patrón de comportamiento. Emoción y situación  dan la orden al cerebro y este actúa según lo que perciba, si la emoción es positiva con aceptación y si es negativa con rechazo, así se establecen los patrones de conducta y respuesta.

Y como si esto  fuera poco, se agrega un integrante mas a esta danza de la conducta y la s emociones, y es el que llamamos el 5 cerebro, nuestro corazón .
Todos hemos dicho alguna vez  “Me partiste el corazón”, “Mi corazón estalla de amor”, “Te entrego mi corazón”,” Tengo el corazón dividido entre dos amores”… y es que el corazón juega un papel fundamental  en la percepción y el desarrollo de la emoción.
Los latidos del corazón ejercen una función de pulso interior, de sensor del estado emocional mas sutil y profundo.

El corazón no es una bomba mecánica que solo distribuye la sangre por el cuerpo, es por todos sabido que la frecuencia con la que el corazón late es un reflejo de las condiciones fisiológica que el cuerpo necesita para adaptarse una situación, si tengo que correr necesito mas sangre (oxígeno) en mis músculos , si tengo que digerir, la sangre tendrá que distribuirse al sistema digestivo y pasar muy lentamente para absorber los nutrientes. El stress afecta a la gente emocional, física y mentalmente. Según la Asociación Americana de la salud, es el causante del 90% de las enfermedades, incluyendo problemas cardiacos, hipertensión y derrames. No son solo los eventos los que causan el daño; es como respondemos ante ello. Es como uno se siente al respecto lo que determina su nivel de stress. Las emociones positivas como la comprensión, el amor y el afecto  ayudan al cuerpo a sincronizarse y funcionar mejor como un auto bien afinado.

¿Cómo lograr el equilibrio?
La técnica de HeartMathR ha demostrado que al desplazarse intencionalmente hacia emociones positivas, existen cambios inmediatos en el ritmo cardiaco. Este cambio en el ritmo cardiaco propicia una favorable cascada de eventos neurológicos, hormonales y bioquímicos que benefician al cuerpo entero, tanto de forma inmediata como a largo plazo.
Esta es una de las herramientas a las que podemos recurrir para aprender a escuchar y ser guiados por nuestro pulso vital.

Sobre Sandra Magirena

Médica UBA. Ginecóloga y Sexóloga. Especialista Certificada en Ginecología Infanto Juvenil. Miembro del Equipo de Vulnerabilidad Infanto Juvenil del Hospital Álvarez, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
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